PROGRAMA 161 –  LUZ DEL ALMA

 

Te dejamos aquí el link del audio, dado que lo que se dice en vivo está enriquecido por las experiencias de las conductoras, por los mensajes de los oyentes y los testimonios de los invitados. Escuchalo por YouTube en:

 

https://youtu.be/ulCLCSxOEO4 

  

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 SÍNTESIS DEL TEMA:  EL CRECIMIENTO SILENCIOSO

 Para desarrollar este tema nos apoyaremos en la novela del “Caballero de la armadura oxidada” publicada por Robert Fisher en el año 1989 y que narra el viaje de superación personal de un caballero obsesionado con su imagen que queda atrapado dentro de su propia armadura.

La idea es trasladar esta historia a nuestras propias vidas, Porque a menudo nos encontramos inmersos en la vorágine cotidiana, buscando validación en el afuera, acumulando logros o intentando proyectar una imagen inquebrantable. Sin embargo, existe una gran verdad: a veces, lo que buscamos afuera no llena lo que falta adentro.

Entonces hoy les propongo hacer un viaje interior usando como mapa el que uso el personaje a ver que les parece.

 

SITUACIÓN PROBLEMA
Imaginemos por un momento a nuestro protagonista: un caballero bondadoso y valiente que pasa tanto tiempo usando su armadura brillante para impresionar a los demás, que un día se vuelve incapaz de quitársela. En la superficie, este caballero lo tenía todo: éxito, reconocimiento y poder. No obstante, su corazón estaba completamente vacío.

Esta coraza de metal comenzó a aislarlo de lo más preciado. Su esposa Julieta y su hijo Cristóbal terminaron distanciándose de él, porque la armadura le impedía demostrar un amor real. Y aquí aparece el primer gran llamado de atención: cuando el enfoque excesivo en el afuera nos anestesia, la vida nos confronta. Ante la amenaza de su esposa de abandonarlo, el caballero intenta desesperadamente quitarse el metal con la ayuda del herrero del reino, pero descubre que el problema es más profundo y el intento resulta vano. Es en ese punto de quiebre cuando decide emprender la búsqueda de ayuda

 

EN LA BÚSQUEDA
Una noche, el caballero encontró una escritura grabada en su propia armadura que decía: «¿Quién eres tú?». Esa sola pregunta cambió su vida para siempre. Y es que la verdadera aventura comienza justamente cuando nos preguntamos quien soy verdaderamente.

Cuando nos quitamos las etiquetas profesionales, las expectativas ajenas y los roles sociales, ¿qué queda debajo? Si hoy tuvieras que mirar hacia tu interior, ¿de qué material está hecha la armadura que te protege pero que, al mismo tiempo, te impide abrazar con autenticidad a quienes amas?


EL VIAJE POR EL SENDERO DE LA VERDAD Y LOS TRES CASTILLOS

El caballero no realiza este viaje solo; con la guía de Merlín, la Ardilla y la Paloma, emprende el Sendero de la Verdad para liberarse por completo.

Pero despojarse de las defensas no es una tarea sencilla ni inmediata. El caballero decidió quitarse la armadura, y aunque le dolió —siendo un proceso lento y difícil—, entendió que era absolutamente necesario para reencontrarse consigo mismo. Hay una enseñanza fundamental en esta etapa: soltar lo que ya no eres puede doler, pero es lo único que te libera. Para lograr esa liberación, debió cruzar tres castillos simbólicos.

1 – CASTILLO DEL SILENCIO
El primer tramo lo lleva al Castillo del Silencio. Allí, en la quietud absoluta, el caballero aprende a escucharse a sí mismo y a conocer su verdadero ser al estar solo. En nuestro mundo ruidoso, le tememos a la soledad porque en el silencio emergen nuestras verdades no resueltas. El silencio no es un vacío, es el espacio donde la voz interior por fin puede resonar.

2- CASTILLO DEL CONOCIMIENTO

Posteriormente, ingresa al Castillo del Conocimiento. En este espacio de luz, comprende que el ego y la ambición desmedida fueron las causas primordiales de su sufrimiento y del distanciamiento con su familia. Descubre que los anhelos del corazón nutren, mientras que la ambición del ego solo busca el poder, el tener, el figurar y llenar vacíos que son existenciales.

3- CASTILLO DE LA VOLUNTAD Y EL VALOR
Finalmente, se sobrepone al Castillo de la Voluntad y la Osadía. En sus puertas debe enfrentarse al gran dragón del miedo y la duda, al cual logra vencer únicamente con la verdad. El miedo se alimenta de la ilusión y la evasión; cuando lo miramos de frente apoyados en lo que realmente somos, pierde todo su poder.

A lo largo de este Sendero de la Verdad, el caballero asimila cinco verdades esenciales:

  1. Valor: Para enfrentar tus miedos y ser honesto contigo mismo.
  2. Verdad: Para vivir siendo auténtico, sin máscaras.
  3. Compasión: Para abrir verdaderamente tu corazón a los demás.
  4. Rectitud: Para hacer lo correcto, incluso cuando nadie te está viendo.
  5. Sacrificio: Para ejercer la voluntad de amar sin esperar nada a cambio.

 

EN LA CIMA DE LA MONTAÑA
Al llegar a la cima de la montaña, el caballero comprende finalmente que no necesita ninguna armadura para demostrar su valor. Las lágrimas sinceras nacidas de lo más profundo de su corazón derriten los últimos restos de metal que le quedaban, logrando así su libertad total y una profunda conexión con Dios. Su llanto no fue de debilidad, sino de purificación.


LOS OBSTÁCULOS EN EL CAMINO DEL CRECIMIENTO SILENCIOSO

-El primer gran freno es el enfoque excesivo en el afuera y el no conectar con nuestro llamado interior. Vivimos pendientes de la aprobación ajena, dejándonos influenciar y porfiando en caminos errados que no nos pertenecen. Asimismo, solemos negar aquello que nuestro propio cuerpo y nuestras emociones nos están informando constantemente. La somatización o el agotamiento no son más que llamadas de auxilio de un ser interior que está siendo ignorado.

-Otro gran obstáculo es el orgullo, expresado en posturas como «yo puedo solo» o «ya lo sé todo». Esta actitud nos cierra de golpe la puerta al crecimiento, dejándonos limitados únicamente a nuestro talento natural sin posibilidad de expansión.

-En el otro extremo se encuentra el pensamiento limitante de creer que no se tiene ningún don, o la tendencia a polarizarse: o caemos en un activismo desenfrenado sin darnos tiempos de contemplación y oración, o privilegiamos la espiritualidad pero no nos desafiamos en la acción concreta. El crecimiento interior exige un equilibrio armónico entre la reflexión y la práctica.

-También debemos vigilar la búsqueda de reconocimiento y las motivaciones egoístas. Puede ocurrir que ejerzamos nuestros talentos en un entorno donde no sean visibles: ¿nos afecta o nos molesta no recibir aplausos? Si la respuesta es sí, es porque la motivación sigue estando en el ego y no en el servicio.

-Y, por último, está el miedo. A veces le tememos al fracaso, pero curiosamente, en ocasiones le tememos a que nuestro propio sueño se cumpla. Nos preguntamos aterrados: «¿Y qué pasa si lo logro?» Es justamente en esos momentos de incertidumbre cuando nuestra fe es probada.


HERRAMIENTAS Y TIPS PRÁCTICOS PARA REENCONTRARSE


Para comprender cómo superar estas dudas, la historia nos ofrece una analogía histórica y espiritual: cuando el pueblo de Dios tuvo que entrar a la tierra prometida. Animarse a seguir el sueño que Dios plantó en el corazón requiere no dejar espacio a la duda. Recordemos el pasaje donde Moisés duda y envía espías para evaluar la tierra; como conclusión de esa falta de confianza plena, todo el pueblo termina entrando a la tierra prometida, excepto el propio Moisés. La duda sistemática paraliza y nos priva de disfrutar los frutos de nuestro propósito.

¿Cómo podemos entonces cultivar este crecimiento en el día a día? Se nos proponen una serie de herramientas fundamentales:

 

  1. Autoobservación: Conectar con nuestro interior para reconocer nuestros talentos naturales. Ya sea uno o varios, la consigna es no guardarlos ni esconderlos.
  2. Autoaceptación: Abrazar conscientemente nuestras fortalezas y debilidades, poniendo nuestra voluntad en acrecentar aquello que tenemos como virtud interior.
  3. No compararnos: Salir de forma definitiva del círculo de la queja y abandonar las expectativas perfeccionistas del 100%.
  4. Gratificarnos: Preguntarnos con frecuencia: «¿Qué anhela mi corazón? ¿Qué me hace feliz?». Debemos poner la voluntad en aumentar esos momentos placenteros en la rutina diaria, ya sea armando barquitos de papel, cuidando el jardín o escuchando música. Una vida plena se construye con estas pequeñas pausas de gratificación.
  5. Construir una vida significativa y encontrar tu misión: A partir de tus talentos y de ese motor interno que es la motivación, decidir en qué área los pondrás en juego. Pregúntate: ¿Haciendo qué o hablando de qué te apasionas? En momentos de recogimiento u oración, la pregunta clave es: «Señor, ¿en qué te puedo servir más y mejor?».
  6. Evaluar con realismo: Analizar nuestras fortalezas, obstáculos, posibilidades y los apoyos con los que contamos, manteniendo un sustento firme hasta que nuestro don pueda autosustentarse.
  7. Autovalorarnos y ser flexibles: Valorar nuestros aciertos y aprender de los errores. La única forma de no equivocarse sería quedarse inmóvil, porque quien hace puede errar, y el acierto es siempre el resultado de muchos errores previos. Es muy probable que una nueva etapa de nuestra vida requiera exteriorizar talentos nuevos que estaban en semilla dentro de nosotros; seamos flexibles para emprender nuevos caminos.

REFLEXIÓN FINAL Y CIERRE DEL PROGRAMA

Para cerrar quería compartir con ustedes la imagen del Bambú

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés, siembras la semilla, la abonas, te ocupas de regarla constantemente y durante los primeros meses nada sucede.
En realidad nada se observa que suceda durante los primeros 7 años, a tal punto que el cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el septimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros.
¿Tardó seis semanas en crecer?
No la verdad es que se tomó 7 años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros 7 años de aparente inactividad, este bambú estaba generando las raíces que le permitirían sostener su crecimiento.
En la vida cotidiana muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados sin entender que el éxito es el resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

En muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. En estos momentos (que todos tenemos), es que DEBEMOS RECORDAR EL BAMBÚ JAPONES

MORALEJA: Los que no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se manifieste.

 

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