¿PUEDO ESTAR INTOXICADO DE IDEAS?
Depende de distintos factores, ya sean orgánicos o inorgánicos, como puede ser
el estrés intenso, el consumo en excesivo de algo, un alto grado de exposición
a pantallas, absorbiendo grandes cantidades de información y además también
depende de la base de personalidad desde la cual la persona enfrenta la vida.
Las ideas que nos intoxican son tanto internas: las creencias propias que como
pensamientos intrusivos se repiten como disco rayado.
Como
externas internalizadas como las ideas que son ecos de toda la información que
hemos absorbido a través de las pantallas durante el día.
El sobre
pensar como el mecanismo de un disco rayado provoca un ruido interior que nos
provoca SORDERA ESPIRITUAL. Santiago 1.22 nos dice que seamos oidores y
hacedores de la palabra de Dios.
SOBREPENSAR COMO MECANISMO DE DEFENSA
-Hay días en los que tu mente no se
detiene. No importa cuánto quieras concentrarte, estar en paz o descansar,
aparece un ruido interno insistente que te obliga a repasar cada detalle, cada
posibilidad, cada error probable. No lo hacés por gusto: lo hacés por miedo.
Sobrepensar se vuelve una estrategia para intentar protegerte.
- La mente ruidosa no busca claridad;
busca garantías. Quiere evitar que algo duela, que algo falle, que algo salga
mal. Pero al intentar “prevenir”, te encierra en un ciclo de tensión constante.
Te agotas por dentro mientras por fuera tratas de seguir funcionando como si
nada pasara.
-Ese esfuerzo por controlarlo todo,
irónicamente, te desconecta de vos mismo. El ruido interno te aleja del
presente, te roba energía emocional y hace que hasta lo pequeño se sienta
gigantesco. Cuanto más quieres resolver, más te consumís. Cuanto más quieres
controlar, más te paralizas.
-Sobrepensar es un mecanismo de supervivencia mal
calibrado. Tu mente cree que necesita anticipar para estar a salvo, pero la
seguridad real viene de aprender a regular esa intensidad, no de alimentarla.
Tu paz empieza cuando dejas de exigirle a tu mente que resuelva lo que solo el
tiempo y Dios puede ordenar.
ENTENDERLO NO SIEMPRE ALCANZA PARA
VER UN CAMBIO POSITIVO
Entender hoy
por qué hacemos algo no implica dejar de hacerlo automáticamente. Ponerle
nombre a tus mecanismos mentales es el paso previo a modificar tus acciones si
conscientemente te haces cargo del proceso de cambio.
Poder
cambiar implica aceptar (estar listos y decididos), tolerar el proceso (estar
dispuesto a sostener en el tiempo a pesar del esfuerzo), construir las
condiciones para poder hacerlo (aprender las herramientas que necesito para
poder llevar adelante, pedir ayuda) y a veces resolver algunas cosas antes.
Cuando
tomamos la decisión incómoda y voluntaria de cambiar es cuando damos el primer
paso hacia el cambio, luego Dios nos dará la gracia de sostener el proceso
hasta que el cambio se afiance y permanezca.
También
aceptar que no todo es posible de ser cambiado. Para esto necesitaremos de
aceptación, comprensión y compasión sea hacia nosotros como hacia otros.
DISTANCIAMIENTO DEL MAPA MENTAL
Es importante cuando esta intoxicación de ideas nos marea y perdemos
perspectiva y horizonte, el poder hacer un distanciamiento de nuestro mapa
mental, darnos tiempo, respirar, y relativizar todo lo que estamos viendo en
tono de blanco o negro, o sea esto es terrible, que mala suerte! Y que importante
es poder despejar nuestro cielo mental de aquello que es chatarra, que son
supuestos, expectativas, ideaciones de un futuro que no está en nuestras manos
controlar y que nos provoca sufrimiento mental.
1. Identifica la frase mental que más
te lastima: El ruido
interno casi siempre tiene un hilo conductor: una frase que vuelve una y otra
vez. Esa frase suele estar cargada de miedo, culpa o duda. Nombrarla es empezar
a debilitarla.
2. Diferencia hechos de
interpretaciones: La
mente ruidosa confunde supuestos con realidades. Cuando no distinguís entre lo
que pasó y lo que creés que puede pasar, tu sistema emocional entra en alerta.
Desafia el grado de verdad de tus apreciaciones.
3. Enfócate en aquello que sí depende
de ti: El
sobrepensamiento se alimenta de problemas sin límites claros. Cuando defines
qué está bajo tu control y qué no, la mente encuentra descanso.
4. Desarrolla una estrategia para
calmarte y desactivar el ruido: Tu sistema nervioso necesita señales de seguridad para salir
del ciclo. No basta “querer estar en paz”; hace falta un ritual que tu cuerpo
reconozca como calmante, como cambiar el ritmo de respiración, orar, relajarte,
caminar, poner una música, ordenar un espacio etc. (pero siempre igual)
5. Limitá la ventana del
sobrepensamiento, no
lo niegues: Prohibirte pensar empeora el ruido. En cambio, darle un espacio
controlado lo debilita. Si cuando apagas la luz para dormir se enciende el sobrepensamiento,
deja unos minutos que fluyan y luego pon un corte con un í: “Más tarde lo
pienso.” O ponerlo en manos de Dios, mañana será otro día.
6. Dar habitación y desarrollar los
pensamientos de consuelo y esperanza: Es retomar tu vida teniendo en cuenta
realmente lo que te pasa aquí y ahora en base a tu “observador interno” que es
la luz interior que nos dejó nuestro Creador en nuestra conciencia para darnos
cuenta a tiempo antes de caer presos
de los estados negativos. Cristo es la luz de tu interior como nos dice San
Juan 1,9, si lo sigues no caminarás en tinieblas
Cuando el apóstol Pablo escribió sobre "llevar cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo" en 2 Corintios 10.5, no estaba usando una frase poética
suave. El término griego original (aichmalōtizō) es lenguaje militar crudo;
implica poner una espada en la garganta del enemigo y someterlo a la fuerza.
Piénsalo así: tu mente es una casa y tus
pensamientos son inquilinos. Si la ansiedad, la lujuria o la amargura quieren
vivir ahí, pídeles el contrato de arrendamiento. ¿Pagan renta de santidad?
¿Glorifican al dueño de la casa? Si la respuesta es no, tienes la autoridad
legal (dada por la Gracia) para desalojarlos.
No se trata
de "no pensar" o dejar la mente en blanco, sino de filtrar
activamente quién se sienta en la sala de tu vida (Filipenses 4.8). No les
sirvas café a los pensamientos que vienen a destruir el mobiliario de tu paz.
“YO Y MI CASA SERVIREMOS AL SEÑOR”
La frase es
tomada de (Josué 24.14-15). Josué sabía que, aunque el pueblo ya estaba en la
Tierra Prometida, sus corazones seguían atados a las costumbres de Egipto y a
los dioses de sus vecinos. Su declaración de "Yo y mi casa serviremos al
Señor" no fue un eslogan motivacional, fue una ruptura legal y pública
contra la corriente cultural de su época.
¿Tu puedes
declarar lo mismo Hoy? Yo y mi casa, y mi familia, y mi mente, y mi corazón
servimos al Señor?
Veamos esto
en LA HISTORIA DE LA MUJER SUNAMITA (2 Reyes. 4. 8-17):
Aquí También vemos como la mujer sunamita decidió que ella y su casa servirían al Señor. Su actitud no fue solo de amabilidad sino de discernimiento. Ella le ofrece al profeta de Dios el mejor hospedaje que podía darle: convence a su marido de hacer una pequeña habitación con cuatro elementos específicos: una cama, una mesa, una silla y una lámpara. Este dato es fascinante porque, arqueológicamente, tener una habitación privada con mobiliario dedicado en el antiguo Israel era un lujo reservado para huéspedes de altísimo honor. Ella no estaba dando lo que le sobraba, estaba invirtiendo intencionalmente en el reino de Dios al facilitar el descanso de su mensajero...
Lo
interesante es que ella no pidió nada a cambio... Fue la gracia de Dios, a
través del profeta, la que le concedió el hijo que ella ni siquiera se atrevía
a pedir en voz alta.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
¿Qué
pensamientos ocupan hoy más espacio en mi mente y qué emociones despiertan en
mí?
¿Me acercan
a la paz y a la confianza en Dios, o me generan miedo, culpa y desgaste
interior?
¿Qué intento
controlar a través del sobrepensamiento y qué cosas necesito empezar a entregar
a Dios?
¿Puedo
nombrar aquello que hoy no depende de mí y ponerlo conscientemente en Sus
manos?
Si mi mente
fuera una casa, ¿a qué pensamientos les estoy dando alojamiento y a cuáles
necesito desalojar?
A la luz de
Filipenses 4,8, ¿qué pensamientos quiero elegir cultivar a partir de hoy?
RECOMENDACIONES PARA LA PAZ MENTAL
San Pablo nos guía
en esto en Filipenses 4.6 diciendo:
6 Por nada estén afanosos; antes bien, en todo,
mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus
peticiones delante de Dios. 7 Y
la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento[a], guardará sus corazones y sus
mentes en Cristo Jesús.
-NO PRE-OCUPARSE: El pre- ocuparse encubre la ilusión
de que podremos controlar los acontecimientos negativos tan solo por
anticiparlos y nada mas lejos de la realidad. La salida mas saludable es
rediseñar esos pensamientos que nos quitan la paz a través del aquietamiento,
aceptación y del discernimiento.
“Aquella luz
verdadera, que alumbra a todo hombre…” (Juan 1,9). Si seguís a Cristo, no
caminarás en tinieblas.
-APRENDER A AQUIETARSE
Frente a esta inquietud del alma, lo que debemos hacer es
ir en búsqueda de estados de aquietamiento, de modo de conectarnos con estados
de paz que nos permitan discernir las diferentes situaciones, SEPARAR PAJA DE
TRIGO Y DESINTOXICARLOS DE LOS PENSAMIENTOS QUE SON LA PAJA QUE NOS PERTURBA
Revestirnos de armas espirituales Efesios 10.11-
-ACEPTAR
LO QUE NO SE ACEPTA NO SE SUPERA nos dice el Pdre. Mateo Bautista.
Lo que no se acepta queda como una herida no resuelta que por lo tanto
queda repercutiendo en nuestro espacio mental y en nuestro corazón.
Aceptar es decir SI a lo que ES, y a lo que no fue, aunque conlleve
dolor, aceptar es un camino interior, un proceso que nos permite dar vuelta la
hoja, avanzar, tomar decisiones, crecer y madurar.
-DISCERNIR
-Limpia tu
ámbito mental, despeja los pensamientos que te alarman.
1. Tómate un momento y piensa qué dices de ti misma y de los demás.
2. Esto que digo produce consuelo o desconsuelo? Son opiniones inspiradas por el espíritu de Bien o de mal?
3. Puedes escribir tus descubrimientos para tomar mayor consciencia.
4. Empieza de a poco...si te pones estricta, caerás en una autoexigencia intolerante hacia tí misma, y la idea es no hacerlo con tensión.
5.Al hacerlo diariamente, la práctica te genera un músculo....una fluidéz.. Al principio lo puedes percibir como un esfuerzo, pero luego lo harás con facilidad.
6. Al tiempo, no sólo le dirás adiós a tus estructuras limitantes, sinó que no
permitirás que los demás la proyecten en tí. Ejemplo: le hablas de un proyecto
personal a un familiar, y este te dice que está destinado al fracaso....en el
mismo momento le harás ver que su percepción es adelantada y poco auspiciosa
sin razón.
Esta práctica te genera autorespeto y el respeto de los demás...GENERANDO
bendición DE DIOS EN TU VIDA.
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1 Comentarios
Bueno que decir,tengo mucho material para discernir , reflexionar y luego actuar. Un día a la vez. Gracias. Espero el miércoles estar. Que Viva Dios Uno y Trino en nuestro corazones
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