LA MADERA DE SÁNDALO (cuento)
Era un hombre que había oído hablar mucho de la preciosa y aromática madera de sándalo, pero que nunca había tenido ocasión de verla. Había surgido en él un fuerte deseo por conocer la apreciada madera de sándalo. Para satisfacer su propósito, decidió escribir a todos sus amigos y solicitarles un trozo de madera de esta clase. Pensó que alguno tendría la bondad de enviársela. Así, comenzó a escribir cartas y cartas, durante varios días, siempre con el mismo ruego: “Por favor, enviadme madera de sándalo”. Pero un día, de súbito, mientras estaba ante el papel, pensativo, mordisqueó el lápiz con el que tantas cartas escribiera, y de repente olió la madera del lápiz y descubrió que era de sándalo.
El Maestro dice: Si la percepción está embotada, se estrella en las apariencias de las cosas.
PD: Cuando toda nuestro atención está puesta en el afuera, y casi nada en nuestro interior, nuestra percepción se ambota.....nos tornamos superficiales, decrece nuestra capacidad empática y sólo vemos las apariencias de las cosas o las personas, no percibimos su escencia. Poder ponernos en los zapatos del otro requiere de una atención despierta y equilibrada en ambos sentidos, mundo interno y externo.

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